LA EXPULSIN

John Christopher

 

 

 

El agua escaseaba siempre entre planeta y planeta, incluso en un buque como el Ironrod. Al llegar a Forbeston, mi primera visita era siempre a la piscina. Me sumerga en sus aguas teidas de verde y, despus de nadar un rato, me tumbaba de espaldas, flotando. En lo alto, ms all de la casi invisible cpula protectora, reluca el terciopelo prpura del cielo marciano, moteado, ahora que el sol estaba bajo en el horizonte, con las mayores estrellas. Una de ellas, esttica y enorme, era verde.

De la piscina al club; la rutina habitual. El Club de Oficiales Decanos estaba en la confluencia de las calles 49 y X, en frente del edificio del Departamento de Comercio. Haca dos aos que perteneca al club, y a los 34 no era ya el oficial ms joven. Un prodigio de 31 aos haba obtenido su carnet de miembro dos o tres meses antes.

Desde su pequeo cubculo, Steve me reconoci, lo cual era evidentemente un honor. Sac el correo de mi casilla: media docena de facturas, dos vococartas de un primo lejano, y un montn de vocoanuncios.

Steve dijo:

Dnde ha estado usted, capitn Newsam?

El citar el apellido era otra parte de su tcnica: me haba dado cuenta de que a las personas a las cuales conoca desde haca aos se limitaba a saludarlas con el nombre de capitn, comodoro, o lo que fueran.

En Venus... en Mercurio le dije, en Clarke's Point... en Karsville... en Mordecai... Lo de siempre.

Usted dando vueltas por ah dijo. Yo estoy clavado aqu.

No era la primera vez que oa aquella queja; se la haba odo al propio Steve, y a otros hombres de Forbeston y de otros lugares. Aunque la mayora de ellos parecan bastante satisfechos de su suerte.

Un lugar es igual que otro.

S dijo. As parece. Uno se acostumbra a un sitio, y... Va usted a comer?

Desde luego. Dej caer los vocoanuncios en un vertedero. Quiere hacerme un favor, Steve?

Con mucho gusto.

Localceme al capitn Gains.

Su vacilacin dur apenas un segundo, pero estoy acostumbrado a observar los pequeos detalles y a extraer consecuencias de ellos. Obtuve mi diploma con una tesis sobre el estudio psicolgico de la conducta. Not el parpadeo de los ojos de Steve, y el involuntario movimiento de sus manos.

Tratar de localizarle, capitn. ltimamente no le he visto por aqu. Dijo.

Dije, rpidamente:

Cunto tiempo hace que no le ha visto?

Sus maneras volvan a ser tranquilas.

Bueno, ya sabe usted lo que pasa. Con los oficiales de servicio, uno no sabe nunca si estn aqu o de viaje. Y cuando estn en Forbeston, no siempre vienen al club. Se dedican a hacer excursiones, y todo eso.

Tiene usted muy buena memoria, Steve. Cundo vio al capitn Gains por ltima vez?

Fingi reflexionar.

Har un par de meses, quiz. Cunto tiempo ha estado usted fuera?

Unos dos meses.

S. Ms o menos, se es el tiempo.

Gracias. De todos modos, trate de localizarlo. Voy a comer.

Encontr una mesa vaca junto a la ventana y encargu la comida. La ventana permita ver el patio de recreo de la Forbeston Junior School; mientras coma, contempl la generacin que iba a relevarme cuando hubiera completado mis veinte aos de servicio espacial y estuviera dispuesto a retirarme a la plantacin de las colinas. No me di cuenta de que alguien se acercaba a mi mesa. El recin llegado dio unos golpecitos en el respaldo de mi silla.

Le importa que me siente aqu?

Era Matthews, del Firelake. Haba viajado con l varias veces, a diversos lugares, y me era bastante simptico. Hice un gesto de asentimiento.

Acaba usted de llegar?

Hace unas tres horas.

Asinti.

Yo llevo aqu una semana. Ahora hacemos la ruta de Uranio. Un viaje muy pesado. Me tiene ms que harto. En el ltimo recorrido perdimos el Steelback. Es una ruta endiablada.

Un lugar es igual que otro dije. Era la frase convencional.

Matthews me mir.

Me alegro que piense usted as.

Qu otra cosa podra pensar?

La gente tiene ideas, a veces dijo, vagamente. Pasa cerca de la Tierra su ruta actual?

Por la Luna. Clarke's Point. Por qu?

Nosotros pasamos por Tycho. Tienen un telescopio bastante bueno. Acostumbro a ir al observatorio. Pueden verse pequeos grupos de edificios, cuando el tiempo es bueno.

La conversacin estaba hacindose embarazosa. Mencionar la Tierra era ya malo de por s; hablar del tiempo era algo peor. Mir a Matthews. Su aspecto era completamente normal, pero me pareci notar una expresin de alerta detrs de la placidez de su rostro.

Nunca pienso en ello. Dije, deliberadamente:

A veces, la gente resulta divertida dijo Matthews. A bordo tenamos un segundo oficial que llevaba con nosotros tres o cuatro aos. Se le meti en la cabeza la idea de que la Tierra estaba organizando una flota de combate. Se pasaba el tiempo libre en la pantalla de observacin, esperando ver acercarse a los cruceros enemigos.

Me ech a rer.

Qu hicieron con l?

Le expulsaron. Supongo que a estas horas estar mejor informado.

Si es que est vivo.

Matthews hizo una breve pausa.

Ha pensado usted alguna vez en los motivos de que expulsemos a la Tierra a los inadaptados?

Le mir de nuevo.

No creo que haya que pensar en ello. El motivo es evidente. Dado que se promulg una ley contra la lobotoma prefrontal, es la nica alternativa que existe para librarse de ellos. A no ser que se opte por recluirlos en instituciones a nuestro cargo.

Matthews apur su caf.

S que algunos dicen que nunca debimos abandonar la Tierra. Es ms rica en recursos naturales que todos los planetas juntos.

Aad:

Y est poblada por unos mil millones de salvajes. No hubisemos podido disponer de aquellos recursos, ni hubisemos podido evitar la contaminacin de habernos quedado a vivir entre aquella gente. El motivo que empuj a los de nuestra raza a trasladarse a los planetas fue el de poder desarrollar nuestra personalidad superior en paz y sin interrupcin. Nuestro proyecto Sirio est en marcha. Dentro de un par de siglos, podemos estar juntos en un sistema distinto.

O podemos no estar en l dijo Matthews. No sera el primer proyecto que fracasara, empezando por el Prximo Centauro. Esto fue hace doscientos aos.

Es usted muy pesimista dije.

Consecuencias del viaje a Uranio dijo. Sonri. Olvdelo. Un lugar es igual que otro. Tiene algn plan para esta noche?

Poca cosa. Estoy tratando de localizar a un amigo mo.

S dijo. Es lo que me imaginaba.

La observacin result algo enigmtica para m. Pero Matthews se march antes de que pudiera hacerle ms preguntas.

Al salir del club pas por el cubculo de Steve.

Ha localizado al capitn Gains? le pregunt.

Sacudi la cabeza.

Bueno, djelo correr. Voy a llegarme a su casa. Si no est all, habr algn mensaje suyo.

Steve asinti. Al marcharme vi que conectaba el vidifono que tena en frente de l.

 

La vivienda de Larry se encontraba a unos siete u ocho kilmetros en las afueras de la ciudad. Recog mi automvil en el West Lock y me puse en camino. El sol se haba puesto cuando sal de la ciudad, pero Phobos haba salido ya, de modo que no necesit encender los faros del coche. Un cuarto de hora despus me encontraba ante la casa de Larry. Pude verla iluminada por la claridad de la luna, pero en su interior no brillaba ninguna luz.

Aparqu el automvil y me dirig hacia la casa. Empuj la puerta, que estaba abierta. El saloncito estaba razonablemente limpio. Pero los muebles tenan una capa de polvo, lo cual demostraba que haca algunas semanas, por lo menos, que nadie haba habitado all. Me acerqu al vidifono y lo conect. La pantalla no se ilumin.

El hecho resultaba sorprendente. Larry debi dejar algn mensaje. Husme por toda la casa en busca de alguna pista. Pero no pude encontrar nada.

Larry Gains y yo habamos ido juntos a la escuela, habamos ingresado juntos en la Universidad de Tycho y nos habamos graduado juntos. Nuestros primeros cuatro aos en el espacio los hicimos a bordo de la misma nave el Greylance, del Circuito Asteroides, y cuando sobrevino la inevitable separacin, con mi nombramiento de capitn del Ironrod, continuamos vindonos todo lo que las circunstancias nos permitan. Afortunadamente, las dos naves tenan su base en Forbeston. Seis meses antes, el viejo Greylance haba dado su ltima vuelta alrededor del Cinturn; un trozo de roca con un peso de ms de veinte toneladas lo haba abierto en dos. Larry haba sido uno de los supervivientes, pero con heridas lo bastante graves como para mantenerle un ao, como mnimo, fuera de servicio. Entonces haba comprado la casa, y yo haba pasado aqu con l un par de permisos. Ahora, el lugar estaba desierto. Le habran enviado de nuevo al espacio en una nave especial? En tal caso, hubiera dejado un mensaje, aunque tambin pudo ocurrir que pensara estar ausente menos tiempo... sta pareca ser la nica explicacin posible. Pero haba el hecho de la espesa capa de polvo, y haba el hecho de la extraa expresin de los ojos de Steve cuando mencion el nombre de Larry. Di otra vuelta por la casa, con una sensacin de desconcierto. Encontr una cinta de la edicin de Forbeston de la Tycho Capsule. La hice deslizar por la pantalla: 24 del VII... Era una cinta atrasada. Ms de dos meses.

No o ningn ruido en el exterior de la casa. O que se abra la puerta detrs de m y me volv en redondo, pensando que iba a encontrarme ante el propio Larry. Pero, en vez de Larry, vi a dos hombres que llevaban el uniforme mdico. Uno de ellos dio un paso hacia adelante.

Capitn Newsan? Son como una pregunta, pero en realidad era una afirmacin.

Asent.

Le necesitamos a usted para una comprobacin dijo. No le retendremos mucho tiempo.

Ya he pasado la revisin. Esta tarde. Cuando llegu en el Ironrod.

Lo s, lo s dijo el mdico. No le retendremos mucho tiempo.

No me retendrn ustedes absolutamente nada dije. He pasado mi revisin. Si quieren algo de m, dirjanse a la Base Venus.

Me dispuse a marcharme. El hombre que haba hablado no hizo nada. El otro alz su mano izquierda y la agit suavemente. Arodato venusino, desde luego, contra el cual estaban inmunizados. Vi el polvillo dorado avanzar hacia m, y slo pude dar un par de pasos antes de sentir que se paralizaban mis msculos. Perd el conocimiento.

Despert en el edificio Mdico de Forbeston. Mis msculos estaban an rgidos. Me encontraba en una camilla, debajo del Comprobador. Los dos mdicos estaban all, y un capitn mdico. Era un hombre bajito y rechoncho, de largas patillas, con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja.

Lamento haber tenido que utilizar estos procedimientos. Incidentalmente, puedo asegurarle que estbamos autorizados para actuar de este modo. Se lo digo por si se le ocurre la idea de presentar una querella contra nosotros. Dijo.

El estar debajo del Comprobador explicaba lo del aerodato, pero no explicaba por qu. Estuve a punto de decir algo, pero decid mantener la boca cerrada. Colocaron los electrodos detrs de mis orejas. El globo del Comprobador se encendi, con su color rosado normal.

El capitn dijo:

Me llamo Pinski. Ahora, capitn Newsan, dgame: es usted comandante de navo del Ironrod, de la lnea Venus-Mercurio?

S.

Aterriz usted hace cinco horas?

Si llevo aqu media hora... s.

Las preguntas continuaron, la mayor parte de ellas pura rutina. Pinski miraba de soslayo el globo del Comprobador. Luego empez a formular unas cuantas preguntas menos normales.

Ha estado alguna vez en los otros planetas?

Ms all de los Asteroides? No.

Conoce usted al comandante Leopold?

No.

Y al comandante Stark?

No.

Qu opina usted de la lobotoma?

Nunca he pensado en ella. Ahora no se utiliza, verdad? Se recurre a la expulsin.

Y sobre el proyecto Sirio?

No estoy demasiado interesado en l.

Suea usted en amplias extensiones de agua?

No he vuelto a soar en ellas desde que era nio.

No tena ningn motivo para temer lo que pudiera sealar el Comprobador, de modo que no me puse nervioso. El globo segua proyectando su luz rosada, mientras iban brotando las preguntas.

Pinski dijo:

Qu estaba usted haciendo en el lugar donde le encontraron los mdicos?

Tengo la impresin de que lo sabe usted perfectamente. Estaba buscando al capitn Gains. Tal vez pueda usted decirme dnde le encontrar dije.

Pinski sonri.

No soy yo quien est bajo el Comprobador, capitn Newsam. Dio un paso atrs. Creo que todo est en regla. Lamento haberle molestado. Dentro de un par de minutos podr usted marcharse por su propio pie. Al salir, pase por el bar. La tercera puerta a la derecha, siguiendo el pasillo. Me encontrar all. Tendr mucho gusto en invitarle a una copa.

Le encontr en el bar, tal como me haba dicho. Estaba sentado ante una mesa, con dos vasos delante de l. Alguien debi decirle que yo beba ginebra de endrina. Me sent en la silla vaca.

Me alegro de conocerle en circunstancias ms normales, capitn Newsam dijo Pinski. Beba, por favor.

Cog el vaso.

Ahora, dgame por qu...

Alz una mano.

Siento decirle que no puedo darle a usted ninguna informacin acerca de los motivos por los cuales ha sido usted sometido al Comprobador.

De acuerdo dije. Entonces, sabe usted dnde puedo encontrar a Gains?

Vacil un brevsimo instante.

La respuesta tiene que ser no dijo.

Apur el contenido del vaso.

Le agradezco mucho su hospitalidad. Buenas noches, capitn Pinski.

Permtame darle un consejo puramente mdico dijo. Vyase directamente a la cama y procure dormir.

Gracias! dije. Y me march.

 

Forbeston, al igual que todas las estaciones de trnsito de las rutas interplanetarias, tena su lado menos respetable. Me dirig directamente al East Side, en la confluencia de las calles 90 y J. El Perspolis es un pequeo club situado al final de la calle 90. Soy un antiguo cliente del club, pero cada vez que voy all me siento menos satisfecho de ello. Me tom un par de ginebras de endrina en el bar. Estaba terminando con la segunda cuando se me acerc Cynthia.

Hola! Cuanto tiempo sin verte...

Lo mismo digo. Oye, has visto a Larry por aqu?

Larry? No he vuelto a verle desde la ltima vez que estuvisteis aqu los dos. Pero he estado una temporada fuera, viajando por el Gran Canal. Espera, se lo preguntar a Sue.

Gracias dije.

Estuvo ausente dos o tres minutos. Cuando regres, me dijo:

No. No le han visto por aqu desde entonces.

Pero Cynthia haba dejado de mostrarse espontnea; su actitud de recelo era evidente. Y no pareca sentir la menor curiosidad acerca de lo que poda haberle sucedido a Larry.

Cre que ramos amigos, Cynth... Vamos, qu es lo que pasa? dije.

Lo que pasa? No s que pase nada. Ni siquiera me has invitado a beber.

Dej caer un billete sobre la mesa.

Tmate una copa a la salud de Larry. Buenas noches, Cynthia.

Me alcanz antes de que llegara a la puerta.

No lo s, Jake, palabra que no lo s. Lo nico que me han dicho es que no me convena hacer preguntas acerca de Larry.

Ahora me estaba diciendo la verdad.

Gracias le dije. De todos modos, buenas noches.

A dnde vas ahora?

Slo hay un lugar donde puedo obtener alguna informacin.

La Oficina Terminal tena controlados a todos los oficiales que navegaban por el espacio. All tenan que conocer forzosamente el paradero de Larry.

Sub a mi automvil y solt los frenos. Detrs de m, una voz familiar dijo:

No parece haber tenido mucha suerte en lo que respecta a encontrar a su amigo, capitn Newsam.

Era Matthews. Estaba retrepado en el asiento trasero del automvil.

No esperaba encontrarle aqu dije.

He pensado que no tendra usted inconveniente en llevarme a casa. Vivo en la calle 72.

Qu me dar a cambio? Informacin?

Un trago. Y tal vez informacin.

De acuerdo dije. Qu nmero?

Era un apartamento ms lujoso de lo que yo hubiera imaginado que poda costearse Matthews. Cuatro habitaciones, muy bien montadas. Me hizo sentar en una cmoda butaca delante de un chisporroteante fuego, y me sirvi un vaso de ginebra de endrina. El hecho de que todo el mundo supiera la clase de bebida que me gustaba haba dejado de preocuparme.

Ahora dije, deseo saber dnde est Larry Gains.

Matthews frunci las cejas.

Gains? Ah, s, ese amigo al que usted no encuentra...!

Dije, desabridamente:

Qu informacin puede usted darme?

Cre que haba venido por la ginebra... dijo. No, no se marche. Si va usted a la Oficina Terminal a esta hora, no encontrar all ms que al guardin nocturno, el cual le dir a usted que vuelva maana. Termine su ginebra, y srvase otra. Tengo entendido que le llevaron a usted a comprobacin a primera hora de la noche, verdad?

S.

Qu clase de preguntas le hicieron?

Se lo dije, y l asinti.

Leopold... Stark... Muy interesante.

Ahora, dgame: qu hay detrs de todo esto?

Tard unos segundos en contestar, y lo hizo con otra pregunta:

Recuerda la conversacin que hemos sostenido esta tarde?

Ms o menos. Hablaba usted de los inadaptados.

Matthews me mir fijamente.

El capitn Larry Gains fue clasificado como inadaptado hace tres semanas. Fue expulsado a la Tierra hace una semana. Es eso lo que quera saber?

Creo que est usted confundido. Larry se encontraba perfectamente cuando le vi por ltima vez, hace cosa de dos meses. Y para que a uno le clasifiquen de inadaptado tienen que transcurrir tres meses. dije.

No, si la clasificacin es 3-K dijo Matthews suavemente.

3-K?

Actividades organizadas contra el Estado.

Esto me resulta an ms increble, tratndose de Larry.

Dgame inquiri Matthews, qu sabe usted acerca de la Tierra?

Lo que todo el mundo sabe. Que cuando estall la tercera guerra atmica, las colonias de la Luna y las de Marte declararon su neutralidad. La mayor parte de los estados mayores tcnicos de las bases terrestres se apresuraron a unirse a ellas, y los que no lo hicieron es de suponer que perecieron en el conflicto. El curso de la guerra fue seguido por radio hasta que la ltima emisora desapareci del ter, sealando el derrumbamiento. Las colonias se concentraron en su propia expansin, primero sobre la Luna y sobre Marte; ms tarde sobre Venus y sobre las lunas de Jpiter, Saturno y Urano. Hubiera sido descabellado regresar a una Tierra envenenada de gases radioactivos, con una poblacin salvaje minada por las enfermedades y por las radiaciones. Lo ms lgico era extenderse hacia otros sistemas.

Y, desde luego dijo Matthews, exista el Protocolo.

Supongo que el Protocolo puede ser llamado la base de nuestra educacin. En l se afirma que lo antiguo y caduco debe ser dejado atrs; que el hombre debe ir en busca de cosas ms valiosas, y no regresar al mundo de desgracia y de miseria al cual estuvo atado tanto tiempo. Se afirman muchas ms cosas, pero sas son las fundamentales. Los chiquillos tienen que aprenderse el Protocolo de memoria.

S, el Protocolo dije. El Protocolo surgi de un modo natural de las circunstancias.

Desde luego convino Matthews. De las circunstancias. Pero las circunstancias cambian. Y el Protocolo sigue siendo el mismo.

Por qu tendra que cambiar?

Bueno, cree usted que la mejor existencia que puede tener un hombre es pasar de un medio ambiente artificial a otro? Volverle la espalda a un planeta increblemente productivo?

No es ms que una etapa de transicin. El proyecto Sirio...

...es un fracaso dijo Matthews. Pero no lo sabremos de un modo oficial hasta que hayan redactado un nuevo proyecto... otra zanahoria delante del borrico. Pero es un fracaso. Dos planetas. Ni habitables, ni con posibilidades de convertirse en habitables.

Dije, lentamente:

Ahora quiz me dir usted qu tiene que ver todo eso con Larry Gains.

Matthews se puso en pie y se acerc a la telepantalla. Puls un pequeo interruptor que haba a su izquierda, y en la pantalla aparecieron una serie de crculos concntricos que iban ensanchndose desde el centro. Se trataba de un sistema de alarma: si alguien se acercaba a la habitacin, los crculos se haran irregulares. Matthews volvi a sentarse.

A raz del accidente que sufri, Gains dispuso de mucho tiempo libre. Y se dedic a pensar. Luego conoci a alguien de nuestro grupo, y, resumiendo, se uni a nosotros.

Su grupo? Se uni a ustedes?

Representamos a un partido cuyo objetivo es la derogacin del Protocolo. Queremos regresar a la Tierra, recolonizarla y librarla de la barbarie. Gains se uni a nosotros.

Est usted loco. Qu le hace creer que sabe usted ms que el Directorio? Cada ao que pasa, mejoramos las condiciones de los planetas. Las nuevas construcciones en el Gran Canal ocuparn ms de cuarenta kilmetros cuadrados. dije.

Construcciones cada vez mayores dijo Matthews, pero siempre artificiales. Nunca la posibilidad de vivir una vida natural en un medio ambiente natural.

Y Larry? Permitieron ustedes que le cogieran?

Fue mala suerte.

Mala suerte?

S, mala suerte. Controlaron sus conversaciones con un amigo suyo. Les detuvieron a los dos. Afortunadamente, no conocan ms que a dos hombres del grupo... y sos pudieron escapar. No podemos hacer nada por Gains y Bessemer. Absolutamente nada.

De modo que lo han expulsado... Est seguro de que no lo tienen retenido en alguna parte?

En determinados aspectos, nuestro servicio de informacin es perfecto. Fueron expulsados los dos. Les dejaron caer en el continente Americano al Norte, exactamente. All es donde suelen dejar caer a los inadaptados.

Algo me haba estado preocupando todo el tiempo, y repentinamente supe lo que era. Dije, cautamente:

Bueno, ya he obtenido la informacin que vine a buscar. Ahora empiezo a preguntarme por qu la he obtenido. No creo que usted piense que soy inofensivo para su organizacin, por el solo hecho de que Larry perteneciera a ella. Y, sin embargo, me ha revelado usted un montn de cosas, de las cuales yo podra hacer un mal uso. Por qu lo ha hecho?

Matthews sonri.

Bueno, no le he dicho a usted nada que el Directorio no sepa. Excepto que yo formo parte del grupo, aunque dispongo de los medios para escapar; de todos modos, no soy indispensable. Pero est usted en lo cierto al creer que exista un motivo. Gains era un buen amigo suyo.

El mejor.

Era un hombre excelente. Sentimos mucho su prdida, y nos gustara hacerle regresar.

Regresar? De la Tierra?

Tenemos un pequeo crucero a nuestra disposicin esto es confidencial, y al decrselo quemo sus naves y las nuestras, y podemos ir a la Tierra y regresar. Pero no es una tarea fcil, y desde luego no podemos ni pensar en organizar patrullas de exploracin. Pero si alguien es expulsado con instrucciones para Gains y Bessemer, a fin de que se dirijan a un lugar donde podamos recogerlos... podran regresar los tres. Tenemos la suerte de que los inadaptados son dejados caer siempre en la misma zona, aproximadamente. Esto significa que no sera muy difcil encontrarlos.

Qu sabe usted acerca de las condiciones de aquella parte del planeta?

Matthews me mir a los ojos.

Absolutamente nada.

Reflexion unos instantes.

De acuerdo. Ir. Qu es lo que tengo que hacer?

Matthews sonri.

No me equivoqu al suponer que lo hara. En cuanto a ir, resultar bastante fcil. Tena usted el propsito de dirigirse a la Oficina Terminal. Hgalo. Si se muestra usted insistente, le informarn acerca de Gains. Despus de esto, la cosa ser fcil. En la oficina estar usted bajo observacin automtica, y la inyeccin de adrenalina que se pondr usted antes de ir all quedar registrada. Esto les har entrar en sospechas. Enviaremos al club unos documentos comprometedores a su nombre. A partir de aquel momento, todo ir muy de prisa. Y espero que cuando le sometan a usted de nuevo al Comprobador, conservarn una razonable distancia entre sus sospechas y lo que realmente sucede. Creo que lo harn. Los Comprobadores no son demasiado buenos, actualmente.

Gracias dije. Parece usted haberlo previsto todo. Pero, por simple curiosidad, dgame: aquella observacin acerca de quemar sus naves y las mas, significa que de no haber accedido a...?

Confiamos plenamente en usted me interrumpi Matthews. Pero, si nos hubisemos equivocado...

Apunt su pulgar hacia el suelo con mucha delicadeza.

 

Qued sorprendido de la rapidez con que se desarrollaron los acontecimientos. Los documentos que Matthews me envi al club deban ser muy comprometedores. Fui trasladado a la Luna, a Arqumedes, para la decisin final, que estaba decidida de antemano. Al cabo de una semana de mi conversacin con Matthews, estaba escuchando la sentencia que me condenaba, por inadaptado, a ser expulsado a la Tierra. En la puerta de la sala donde se haba reunido el tribunal, alguien me estaba esperando. Pinski.

He sido comprobado tres veces en una semana. Cre que haba terminado usted ya conmigo. dije.

Pinski sonri.

Esta vez es distinto. Esta vez vamos a someterle a la hipnosis.

Me apresur a decir:

No puede usted hacer eso. La Norma 75 estipula que nadie puede ser sometido a una forma de interrogatorio que su mente consciente no pueda observar. El Comprobador es el lmite.

Conoce usted las normas, ex capitn Newsam dijo Pinski. Desgraciadamente, han dejado de tener aplicacin para usted. El Estado le ha privado a usted de todos sus derechos. No nos llevar mucho tiempo.

Demasiado, pens amargamente, para las fuentes de informacin de Matthews. Me encontraba completamente indefenso. Poda tratar de resistir, pero el aerodato acabara con mi resistencia. Me qued quieto mientras Pinski preparaba el pequeo hipnotizador.

Sintese me dijo.

Las pequeas bolas plateadas empezaron a girar; los espejos despidieron unas extraas luces. O la voz de Pinski, prxima al principio, luego cada vez ms lejana.

Al cabo de un indefinido espacio de tiempo, la voz de Pinski otra vez.

Despierte, Newsam. Despierte.

Levant la cabeza, con la mente despejada. Pinsky me estaba mirando con una expresin de lstima.

Ha tenido usted mala suerte observ. Le han engaado a usted miserablemente.

No estaba seguro de lo que haban obtenido de m, aunque supuse que haba sido todo.

No me quejo dije.

Pinski dijo:

Desgraciadamente, no existe ningn precedente de reclamacin de inadaptados; de haber existido, podamos haberle salvado a usted. Tal como estn las cosas... puede usted aceptar la expulsin con la satisfaccin de haber prestado un servicio final al Directorio. No sabamos nada acerca de aquel crucero. Hizo una pausa. La nave le espera. Buena suerte, Newsam.

Estrech la mano que me tenda. A continuacin, los guardianes me condujeron a la rampa principal. Dirig una ltima mirada a Arqumedes, y entr en la nave. Era muy pequea; menos de diez mil toneladas.

Durante las tres horas de viaje hacia la Tierra, tuve tiempo ms que sobrado para reflexionar. El plan de Matthews se haba venido abajo. Cuando el crucero llegara al lugar de la cita, se encontrara con una flota de combate esperndole. De todos modos, eran unos locos al tratar de derribar al Directorio. En cuanto a establecerse de nuevo en la Tierra, no tardara en saber a mi costa lo que significaba, con la ayuda de Larry y de Bessemer... si es que poda encontrarlos.

La nave se coloc en rbita, y empezaron los preparativos finales para mi lanzamiento. Matthews haba estado en lo cierto, al menos, al decir que no dejaban caer a los inadaptados al buen tun-tn. Toda la operacin estaba minuciosamente calculada. Cuando hubieron terminado, me encontr metido dentro del traje de lanzamiento. El capitn de la nave me dio las pertinentes instrucciones.

Los cinco chorros de retardamiento se encendern automticamente. Despus del quinto, se abrir el primer paracadas, y diez segundos ms tarde se abrir el otro. Sonri tristemente. Si al cabo de quince segundos no se ha abierto, sabr usted que la cosa no marcha como es debido. No creo que le quede a usted un hueso sano despus de aterrizar en tales condiciones.

Muchas gracias murmur.

Hasta ahora no hemos tenido ninguna queja continu, aunque supongo que los perjudicados no haban quedado en condiciones de quejarse. Si todo va bien, aterrizar usted en el lugar donde son enviados todos los inadaptados. Gracias a la generosidad de nuestro Directorio, caer usted en una zona en la que abunda la caza, y si consigue sobrevivir el tiempo suficiente, podr llegar a cultivar la tierra. Y est muy cerca del mar, al mismo tiempo. Antiguamente creo que se llam New Hampshire.

Qu hay de las provisiones?

Lleva usted alimentos concentrados para una semana. Y una pistola Klaber con cien cargas.

Salt al vaco sin esperar que la carga de aire me empujara. En el momento de saltar se encendi el primero de los chorros de retardamiento.

Cuando se encendi el quinto, se me ocurri una idea que hel la sangre en mis venas. Matthews no haba previsto que pudieran someterme a la hipnosis. Y si l y su grupo estaban equivocados en otros detalles? Y si la observacin del capitn acerca de la no apertura del segundo paracadas haba sido algo ms que una broma de mal gusto? Quin poda saber si la expulsin era un modo como otro de dar cumplimiento a una sentencia de muerte?

El primer paracadas se abri. Empec a contar lentamente los segundos.

Al llegar a quince, supe que estaba en lo cierto. La velocidad de mi cada fue aumentando. Abajo me aguardaba la muerte.

A los veinte segundos, con un fuerte tirn, se abri el segundo paracadas. El sentido del humor del capitn era ms horrible an de lo que haba imaginado.

Con todo, novato como era en aquella clase de descensos, me estrell contra el duro suelo. Mi cabeza choc contra algo, y perd el conocimiento.

Antes de abrir de nuevo los ojos, o la voz de Larry. Cre que se trataba de una alucinacin, pero de ser as era una alucinacin muy persistente.

Vamos, Jake. Despierta de una vez.

Abr los ojos. Era Larry. Y lo ms raro de todo era que detrs de l haba otra media docena de personas. Y dos de ellas eran mujeres.

Tena que encontrarme contigo y llevarte a un lugar de la costa, para que un crucero nos recogiera a ti, a Bessemer y a m. Pero el Directorio est enterado de todo. Ser una trampa... dije.

Larry se ech a rer.

Es una trampa, desde luego. Pero no del Directorio, te lo aseguro.

Estoy hablando en serio dije. Me sometieron a la hipnosis y se enteraron de todo.

Lo sabamos dijo Larry. Matthews no poda advertrtelo, naturalmente, porque se hubieran enterado tambin de la advertencia. De modo que tuvo que inventarse una historia. Una historia capaz de convencerte a ti, y de despistar al Directorio al mismo tiempo.

Cmo sabes todo eso?

No tenemos ningn crucero dijo Larry. No tenemos ni siquiera una barca de pesca. Pero mantenemos contacto por radio. Te estbamos esperando. Siempre esperamos a los inadaptados que son lanzados aqu.

Esperis? pregunt. Quieres decir...?

S dijo Larry. Tenemos aqu una pequea colonia, cincuenta y ocho en total, y vamos aumentando.

Me ayudaron a quitarme el traje de lanzamiento. Not un soplo de aire natural en, mi rostro, mezclado con el perfume, el indescriptible perfume de las flores, de la hierba y de los rboles. Larry espiaba mis reacciones.

Esto es algo, no?

Y los salvajes? inquir.

Se encogi de hombros.

Tal vez haya algunos ms al oeste. No hemos tenido tiempo de explorar todo esto detenidamente. Pero esta zona est despejada.

La tierra cruja bajo mis pies.

Pero, por qu? pregunt. El Directorio tiene que saber cmo es este planeta. Por qu no regresan aqu, en vez de entretenerse con proyectos interestelares que no conducen a ningn resultado positivo?

El Directorio dijo Larry es una organizacin establecida para gobernar un grupo de ciudades artificiales perfectamente controladas. Un Estado que se extiende sobre una docena de planetas y de satlites, pero un Estado completamente urbano. Si los hombres regresaran a la Tierra, volvieran a cultivar el suelo y a vivir en pequeas comunidades como nosotros hacemos ahora, el poder del Directorio quedara anulado. Y si deseas que te aclare ms los motivos, es que desconoces por completo la naturaleza humana.

Crees que podemos vencerles? le pregunt. Que podemos desafiarles ante sus mismas narices? Olvidas acaso que disponen de un telescopio, el telescopio de Tycho, apuntando directamente a la Tierra, inspeccionndolo todo?

Nosotros no deseamos vencer a nadie dijo Larry. Lo nico que queremos es pasar inadvertidos. Vivimos en una aldea de edificaciones muy pequeas, enmascaradas, por aadidura, para ms seguridad. Cultivamos nuestra tierra, y nuestros agentes en los planetas se encargan de reclutar nuevos adeptos.

De repente me acord de Matthews.

Pobre Matthews! murmur. Pensar que sigue en Forbeston!

No te preocupes dijo Larry. No tardars mucho en verle. Tiene prevista su detencin para dentro de tres meses.

Se ech a rer, y el resto del grupo core su risa. Una risa contagiosa. De pronto, estall en una carcajada incontenible. Larry apoy una mano en mi hombro.

Mira eso dijo. Mralo bien.

Mis ojos siguieron la direccin de su mano, y pude contemplar la puesta del sol.

 

 

FIN

 

 

Edicin digital: Sadrac
